Qué dicen los científicos sobre el estreñimiento

EXPLICACIÓN CIENTÍFICA

Datos sobre la digestión y el estreñimiento

Cuanto más la conoces, menos te preocupa. Esto es totalmente cierto cuando se habla de un tema tabú como la digestión. Simplemente describe la descomposición en el tubo digestivo de los alimentos ingeridos y la eliminación del material inutilizable. En los seres humanos, la digestión se produce principalmente en la boca, el estómago, el duodeno y el intestino delgado. Las enzimas digestivas descomponen los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas, como parte del proceso. Este da lugar, entre otros, a azúcares de bajo peso molecular, ácidos grasos y aminoácidos, que en parte son convertidos en energía y en parte utilizados para modificar y regenerar las estructuras celulares del organismo. El tiempo necesario para la digestión completa de los alimentos, desde que se comen y hasta su excreción, aunque depende mucho de cada persona, suele oscilar en circunstancias normales entre ocho horas y tres días.
Tener dificultades para hacer de vientre o hacerlo con muy poca frecuencia (menos de tres veces por semana) es lo que se conoce como «estreñimiento» (o «estar estreñido»). Hay muchas causas posibles: además de la presencia de alteraciones patológicas en los intestinos, los principales catalizadores son unos niveles elevados de azúcares además de un consumo insuficiente de líquidos y de fibra en la dieta. Una falta de ejercicio también aumenta la probabilidad de sufrir estreñimiento.
Si sufres estreñimiento: ¡bienvenida al club! Es uno de los trastornos del tubo digestivo más frecuentes en todo el mundo. Las cifras oficiales indican que el 20 % de toda la población lo sufre o ha sufrido al menos una vez. Sin embargo, como muchas personas prefieren no comentar sus problemas con la digestión y no acuden al médico para tratarlos, los científicos suponen que la cifra real es mucho mayor.
Si te preocupa algo o tiene un problema, coméntalo con tus familiares o amigos y trata de encontrar una solución. Si a menudo estás bajo mucha presión, podrías aprender alguna técnica de relajación como, por ejemplo, meditación, yoga o autorrelajación. Tu salud es lo primero.